robben

Me cargan sus gestos ante cada foul, no soporto sus caídas actuadas, odié que inventara el penal y no soporto cuando toma la pelota y corre y corre y corre. Pero el tipo es un maldito crack.

Tiene una técnica en velocidad inigualable, baja el balón en situaciones límites de manera increíble y se acomoda rápidamente con pierna contraria para amagar y disparar (Gol vs España), corre pegado a la banda a toda velocidad para alcanzar un cruce muy elevado y parado en la línea baja la pelota como pegada al pie e inicia el desborde pisando la línea (vs Costa Rica, banda derecha del ataque, arco norte), tiene un cambio de ritmo endiablado y en 50 metros es capaz de cambiar de velocidad en dos o tres ocasiones hasta llegar a meter al fondo y meter centro preciso (asistencia en segundo gol vs Chile).

Todo lo antes mencionado (y más) lo hace con el balón pegado al pie, incluso en ocasiones pareciera que no lo lleva y que corre sin control por que nada le molesta. No carga con el balón, es su balón.

Cuando los defensas ya encuentran el cómo tapar su clásica jugada de desborde, enganche y tiro cruzado, pareciera que su repertorio llega al fin, pero no, saca lo mejor de él y sin problemas comienza a meter una serie de jugadas que siguen abriendo defensas y generando fútbol para su equipo.

Y esto continúa.

Físicamente el tipo está impecable pese a venir de una temporada intensa y con varios partidos como la alemana. No tiene ni un reparo en correr 90 o 120 minutos, en robar un balón o en correr por un pase profunda sin importar el minuto de juego en que esté el partido.

A todo eso se suma un espíritu de revancha que lo inspira aún más. Estoy seguro que nunca ha dejado de pensar en el mano a mano que tuvo con Casillas el 2010, donde tuvo la gloria en sus píes. Holanda es una selección histórica pero sin títulos en la Copa del Mundo, ya que siempre le falta ese punto de encuentro con la historia (finales 1974, 1978 y 2010), ese partido que hace a una selección y a sus jugadores inmortales, y eso él sabe que lo puede generar.

Me enferman sus actitudes en la cancha, sí. No soporto sus gritos cada vez que le pegan, sí. Su actuación contra México fue desagradable (por decir lo menos), sí. Pero todo eso se reduce a casi nada cuando lo veo jugar al fútbol, cuando toma un rol protagónico en su equipo y sobre todo cuando pone al servicio de su selección toda su técnica y toda su velocidad. No lo quiero volver a enfrentar, pero si está libre… a ojos cerrados el pelado odioso a mi equipo por favor.