Columna Cruzada: El Mercurio no miente

¿Qué es lo que tanto nos molesta a los hinchas cruzados de la portada de Deportes de El Mercurio de hoy?

Claro, la herida está abierta, aún nos dan vuelta algunas jugadas, las ocasiones perdidas por Ramiro Costa, no sé, la cara de Astudillo sin encontrarle la vuelta al partido, muchas cosas que nos tienen más sensibles de lo habitual como para que el editor de turno nos repasara en el suelo con esa polémica sintaxis.

¿Molesta la palabra fracaso? Eso es lo que fue pues: un sonoro y rotundo fracaso. No pasar a la final de un torneo que clasifica a un torneo internacional como la Copa Sudamericana, más aún, jugando como local y perdiendo 1-2 en un resultado injusto para la visita es, con todas sus letras, un fracaso.

¿Molesta lo de los tres subcampeonatos? El trístemente célebre dato es un hecho de la causa y quedará como una dolorosa estadística en los archivos de cualquier medio de comunicación serio. Lamentablemente, el 2013 no se caracterizó por darnos buenas noticias y la eliminación contra Huachipato no hace más que refrendar aquello.

¿Molesta eso de “al menos esta vez los cruzados no serán segundos…”? Claro, más encima con puntos suspensivos, como si esta maldición no tuviera fecha de vencimiento, como si estuviéramos en el medio de la tormenta aún, sin luces o señales de terminar, de una buena vez por todas, con todo esto. Por ahí puede estar, obvio, la molestia. Pero, nuevamente, es la triste realidad de nuestro querido equipo.

Para dejarlo claro (por si algún despistado creyese lo contrario): soy hincha de la UC por herencia paterna y espero hacer lo mismo con mis hijos (al menos con mi sobrino ya lo logré). He sufrido y gozado con la Cato en muchos estadios, podría hacer un resumen de mi vida con los hitos del club y nada de eso va a cambiar ni con la peor racha imaginable. Así, creo, somos los hinchas de verdad.

Dicho eso, estimados contertulios (como diría Máximo Clavería del legendario Show de Goles por UCV Televisión), tenemos que reconocer que El Mercurio tiene razón. Aunque queramos quemar el diario, apedrear la oficina del editor o la protesta que sea, la cuenta tienen que pagarla los jugadores, el cuerpo técnico o, incluso, los dirigentes. De ellos depende, en gran medida y siempre de acuerdo a sus respectivas funciones, esta seguidilla de malos resultados que son el motivo del que se aprovecha El Mercurio, para dar rienda suelta a su particular y polémico estilo (al menos en el cuerpo de Deportes).

Como hinchas de verdad, insisto, no nos queda más que dar la cara, seguir apoyando e intentar por todos los medios posibles que se la fea nos suelte y empecemos a bailar por fin con la bonita.

El Mercurio_33

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