Prometo contarle a mi hijo que vi jugar a Raúl

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Pedazo de jugador. Siempre postergó su imagen en pro del equipo. El crack ahora se retiró en el Cosmos de New York como campeón y con sus valores y principios intactos. Acá un listado de algunas de las razones de por qué admiro a este español exitoso y humilde.

  • Nunca fue expulsado.
  • Nunca se sintió más importante que el equipo y menos más importante que sus compañeros.
  • Aguantó plantillas ridículas, no tuvo problemas en adaptarse a una plantilla galáctica llena de fútbol y supo alejarse de una plantilla faranduralizada.
  • Ganó 17 campeonatos nacionales y 6 copas internacionales.
  • Jugó 1063 partidos oficiales y anotó 465 goles.
  • Fue Pichichí en España en dos ocasiones.
  • Ya lo había dicho, pero nunca, nunca, fue expulsado.
  • Fue sacado de su casa blanca por la puerta de atrás, casi como si no sirviera más, pero en lugar de caer se elevó aún más y se volvió símbolo del Schalke 04.
  • Jugó por España las Copas del Mundo de Francia 1998, Japón y Corea 2002 y Alemania 2006, obviamente marcó en los tres torneos.
  • Los dirigentes del Real Madrid se nublaron, lo maltrataron y no fueron capaz de ver la luz en un ícono como él cuando la identificación con la hinchada y la camiseta se perdía. Pero Raúl nunca criticó o “tiró mierda” al club.
  • En España, Alemania, Qatar y Estados Unidos fue ídolo y siempre respetado por sus rivales.
  • Uso la camiseta número 7, la que siempre será de él y jamás será llenada por las cifras que logre Cristiano.
  • Raúl es ícono exclusivo de fútbol, Ronaldo de moda, revistas, chismes, egocentrismo y fútbol.
  • La celebración más común de Raúl fue besando su anillo de matrimonio.
  • Siempre jugó con pasión, esfuerzo y mucho respeto por el rival.

Prometo contarle a mi hijo que vi jugar a Raúl…

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