Por algo terminó primero

Pintaba mejor la cosa para Universidad de Chile en la primera final, pero su ineficiencia para concretar oportunidades y el desequilibrio entre defensa y ataque que se ha visto constantemente en todo el primer semestre, fue aprovechado muy bien por Universidad Católica, que esperó su momento como el mejor cazador de la selva y aprovechó su mejor condición física, aplicación, concentración y finiquito para establecer un 0-2 que parece ser lapidario, sobre todo pensando que los azules en la vuelta deberán ganar por una diferencia de tres.

La U durante todo el torneo dejó ir puntos que parecían seguros, ya sea por desaplicaciones en defensa o por escases de finiquito y el juego en el Estadio Nacional fue una muestra más de cómo desaprovechar un primer tiempo donde tuvieron el balón, llegaron por las bandas y por en medio, pero no lograron convertir y, para colmo, en el segundo tiempo la defensa se volvió a ver vulnerable y el mediocampo sin reacción frente a un marcador adverso.

Por el otro lado, la UC dejó claro que es el campeón, que es el equipo que terminó en primer lugar de la tabla en la fase regular, que supo jugar una muy buena Copa Libertadores y que tiene un libreto que sin importar el rival puede aplicar a la perfección si es que le dan un centímetro de ventaja, a lo cual suma una preparación física que aprieta y asfixia a sus rivales hasta el último minuto del segundo tiempo, momento en que volvió a anotar.

Colo Colo y Unión La Calera habían mostrado en cierta manera cómo lograr hacer daño al equipo de Pizzi, los albos atacando sin parar en los primeros 15-20 minutos, espacio donde los cruzados parecen acomodarse, mientras que los caleranos poblaron mediocampo y bandas, pero parece que los laicos no tomaron nota y fallaron en los primero minutos ante el arco de Toselli y en el primer gol regalaron el mediocampo.

La copa al aparecer no se moverá de San Carlos de Apoquindo, la UC está muy cerca de lograr un bicampeonato histórico, pero no hay que dar por muertos a los azules, todavía quedan 90 minutos, pero las lágrimas de Seymour al final del juego parecen demostrar que existe conciencia de que es muy difícil, que debería de darse un verdadero milagro para derrotar a los de Pizzi por diferencia de tres. Habrá que ver.

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