Mundiales inolvidables… Brasil 2014 pinta como uno de aquellos

Una Copa Mundial de Fútbol es algo especial, qué duda cabe. Se efectúa cada cuatro años y sólo participan las mejores selecciones del mundo: es la mayor cita del balompié internacional. Sin embargo, dicho esto, hay detalles o vivencias personales que hacen que un Mundial en particular –o más de uno- tenga mayor importancia.

Llegar a este torneo no es sencillo y bien lo sabemos nosotros, los chilenos, que harto debemos sufrir en las eliminatorias. Nos tenemos que ver las caras con potencias como Brasil –que no participó en la última por ser el anfitrión- y Argentina, sumado a selecciones que en general siempre andan bien,tales como:Uruguay, Paraguay, Colombia o Ecuador. Obtener un cupo no es fácil y una buena muestra es que Venezuela nunca ha dicho presente en una competencia mundialera y otros, como Perú y Bolivia, hace rato que están ausentes; los del Rimac vieron acción por última vez en 1982 (España) y los altiplánicos en 1994 (EE.UU.).

Participar en un Mundial y además organizarlo, es todo un hito. El de 1962 fue muy especial para nuestro país: de los 19 mundiales que se han realizado hasta ahora,uno tuvo a Chile como escenario (un honor que en Sudamérica sólo compartimos con Uruguay, Brasil y Argentina). Este mundial nos marcó –y nos sigue marcando- porque también se obtuvo el mejor resultado a nivel de Selección Nacional: tercer lugar en una Copa del Mundo. Aún hay testigos que estuvieron en esas canchas y estadios, vivencias únicas que hacen del 62’ un mundial especial para muchas generaciones de chilenos. En contraposición, podríamos decir que España 1982 fue una Copa del Mundo que nos marcó para mal; se esperaba mucho del equipo nacional –por lo realizado en las clasificatorias- y el penal perdido por Carlos Caszely ante Austria es un fantasma que aún ronda en la memoria colectiva chilena, como reflejo de una participación en que todo salió mal.

Personalmente, hay dos mundiales que son inolvidables: Italia 90 y Francia 98. Lo digo por lo que significaron para mí y no en comparación con las ediciones anteriores. Tenía 10 años para aquel de comienzos de la última década del Siglo XX y es especial porque fue el primero que seguí en vivo y en directopor TV (además de hacer lo imposible por completar el respectivo álbum oficial). Lo recuerdo con cariño porque desde ahí aprendí a apreciar los partidos –el buen fútbol y la emoción de la competencia- sin que necesariamente esté involucrado el club de mis amores o la Roja de Todos. Aún tengo muy fresca la memoria de aquel soñado debut de Camerún, el Brasil-Argentina (último enfrentamiento por mundiales), el juego contundente de Alemania, y la simpatía que sentía por la escuadra Colombiana y Holandesa. Para mí fue un mundialazo, aunque la final –en mi humilde opinión- merecía algo mejor que una victoria germana por penal a Argentina… Me hubiese gustado ver más goles, ¿a quién no?

Lo de Francia fue totalmente distinto y, principalmente, estuvo marcado por el orgullo de ver –con 18 años- a la Selección Chilena por primera vez en una Copa Mundial; está bien, no se ganó ningún partido, pero fue emocionante seguir una transmisión en directo y, lo que es más importante, jugando de igual a igual con una superpotencia como Italia, a la que perfectamente pudimos y debimos vencer… Cómo olvidar los golazos de Marcelo Salas y el excelente funcionamiento del equipo en general.

Mención honrosa merece Sudáfrica 2010; no significó un antes y un después para mí –como sí lo fueron Italia 90 y Francia 98-, pero sí fue la primera vez que vi una vitoria chilena en mundiales, sumado al juego vertiginoso que imprime Marcelo Bielsa a sus equipos… Sin duda, tiene un sabor distinto a ver los videos históricos o las epopeyas pasadas (que tampoco son muchas).

¿Cuáles han sido los mundiales más importantes para ustedes? ¿Recuerdan dónde y con quién vieron los partidos?

Gambetanos: que tengan un gran 2014 y, en materia futbolera, espero que la Copa Mundial de Brasil sea inolvidable para todos. Después de muchos años vuelve a Sudamérica y varios aprovecharán de presenciar su primer mundial (nada como ir al estadio). Es cierto, nos tocó un grupo de la muerte, pero esto lo hace más especial aún. Hay un cuerpo técnico que ha demostrado ser serio y trabajador -con hambre de conseguir cosas importantes-, sumado a una generación extraordinaria de jugadores, quienes -en su mayoría- ya tienen un mundial en el cuerpo. Podemos perfectamente quedar eliminados en la fase de grupos, pero también tenemos credenciales –sobre todo por la última parte de las eliminatorias y los partidos amistosos- para ilusionarlos con las instancias finales… Ojalá que así sea.

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