(Mi) Historia de una foto que se hizo viral

Llegué tarde al estadio, a 5 minutos de que hubiera empezado el partido. Al taco habitual para llegar a San Carlos de Apoquindo, se sumó la reunión que tuvimos con el rector de uno de los colegios a los que estamos postulando (deseadnos suerte. Gracias). En fin, la cosa es que bajé rápido las escaleras, me puse chaleco, audífinos y miré alrededor. Inmediatamente lo vi.

Entre las camisetas blancas y azules se distinguía un buzo negro y algo (no logré identificarlo al tiro) que parecía ser como un tubo de oxígeno. Pensé ¿Cómo alguien podría venir al estadio con un tubo de oxígeno?

De reojo, entre las subidas de Puch y los quites de Aued, seguí mirando hacia atrás, tratando de confirmar lo que estaba viendo. Hasta que vi el reflejo de las mangueras plásticas hacia sus narices y sí. Efectivamente se trataba de un hincha con un tubo de oxígeno en San Carlos de Apoquindo.

Saqué el teléfono y probé un par de fotos, pero el perfil y el resto de la gente impedían una imagen clara. Esperé al entretiempo y ahí, desde abajo, haciéndome el loco, como que miraba a alguien más arriba, disparé otros intentos que estuvieron mucho mejor. Se imprime.

Tuve que esperar hasta que terminara el partido, casi de vuelta a casa, para subir la foto a Twitter. Lo único que me movía, más aún después del triunfo con tintes heroicos, era un reconocimiento para este hincha que, pese a sus complicaciones de salud, era capaz de ir al estadio y quedarse hasta el final del partido. No como aquellos que sin que se haya levantado el tablero con los descuentos, ya están en la escalera rumbo a sus autos.

Lo que vino después fue inesperado. La interacción de la foto subía como la espuma. Hinchas de otros clubes, los mismos cruzados por cierto, periodistas y hasta el mismísimo Claudio Bravo se detuvieron a comentar y felicitar a este hincha.

A mitad de tarde recibí por DM el saludo de Esteban Abarzúa, periodista de LUN. Quería la foto. En los minutos que duró la conversación, me contó la historia de Don Hernán, la misma que reseñó al día siguiente en su nota. Notón. Un ejemplo de perseverancia y constancia en tiempos donde lo desechable y descartable reina sin contrapeso.

Finalmente, dentro del mismo jueves, se logró el objetivo: Católica logró contactar a Don Hernán y fue invitado a ver un entrenamiento del plantel, seguramente recibirá una camiseta autografiada y, espero, se le homenajeará en el próximo partido, el domingo 31 a las 18 hrs contra Curicó.

Lo único que quiero es que llegue ese día. Espero llegar más temprano, estar en mi asiento y aplaudir de pie a Don Hernán. Me alegra haber sido el puente para que el club de sus amores se detuviera un segundo y reconociera en él a aquellos hinchas cuya lealtad y fidelidad son capaces de superar hasta los escollos más difíciles, como un tubo de oxígeno por ejemplo.

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