La Copa Libertadores no perdonó a la UC y a Garcés

La Copa Libertadores exige no sólo buen fútbol., sino que pide temple, sangre fría y equilibrio entre las ansias y el saber jugar los distintos momentos en un partido, lamentablemente para Universidad Católica su arquero, Paulo Garcés, no entendió nunca que su rol era fundamental y que la mayor herramienta que debía usar ante Peñarol, en la ida y en la vuelta, era su concentración. El meta cruzado tuvo mucha responsabilidad en los tres goles que el cuadro uruguayo encajó ante la UC, terminando así el sueño copero de la cordillera y agigantando la leyenda carbonera, que tal como dijo Estoyanoff entre lágrimas al final del juego: ganó a lo Peñarol.

El equipo de Pizzi planteo un juego perfecto, asumió riesgos y tuvo paciencia para entender que había 90 minutos para hacer, por lo menos, dos goles. Uso las bandas, jugó con paciencia y casi siempre defendió con lo justo hasta que logró los dos tantos que necesitaba (Meneses y Gutiérrez), ahí se comenzó a complicar un poco, en ocasiones se tiraba muy atrás y en otras buscaba el arco rival pero con menos vértigo, sabía que un gol en contra de visita era fatal.

Así el final del partido volvió a tener, desde el punto de vista cruzado, a un protagonista, Paulo Garcés. La prensa uruguaya en la ida ya había festinado y hasta “agradecido” la ayuda que el meta chileno entregó, ahora en la vuelta de seguro seguirán pensando cómo habría sido si es que bajo los tres palos hubiera estado otro guardavallas. Lamentablemente para el 1 de la UC su puesto está muy expuesto y eso provoca que las críticas sean muy duras, ya que sus fallas se tradujeron en tres tantos que significaron que ahora Peñarol dispute una semifinal de Copa Libertadores ante Vélez Sarsfield, mientras que Católica deberá meterse en los playoffs en busca del bicampeonato nacional.

¿Se le puede reprochar algo al cuadro de Pizzi?, me parece que nada, si bien tiene detalles que mejorar, el entrenador argentino supo manejar muy bien las piezas e incluso supo aprovechar bien los momentos de cada jugador en el ámbito local e internacional, pero la Copa Libertadores no permite errores y es muy difícil que perdone errores individuales tan grandes, ya que los aciertos también individuales son varios. Se fue con la frente en alto, pero sin duda con gusto a poco y con la sensación de que se pudo haber avanzado mucho más, pero la copa no perdona.

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