¿Por qué se despidió entre aplausos a Jorge Ormeño?

El jugador nacido en Santiago Wanderers y con paso en la UC dejó de manera oficial el fútbol en un partido de despedida lleno de figuras y con un estadio que lo aplaudió a rabiar, pero ¿por qué es un jugador tan reconocido y respetado?

El mediocampista nacido en Viña del Mar, pero con sangre caturra, se formó en Santiago Wanderers y jugó en el primer equipo entre el año 1997 y el año 2004, cuando fue traspasado a Universidad Católica, donde jugó 8 años, para después retornar a finalizar su carrera en su querido equipo de Valparaíso (2012 – 2015).

Hasta ahí, todo normal… Pero Ormeño logró algo muy importante. Wanderers tiene tres títulos en su historia el 58, el 68 y el 2001, y en ese último Ormeño fue pilar y baluarte del mediocampo en un equipo que rompió toda lógica en un campeonato de verdad, de esos de 30 fechas (no los torneos de liga amateur que se juegan ahora y que cualquier equipo con una corta racha puede ganar) que gana el mejor equipo producto de un trabajo constante y muy alejado de la suerte.

El equipo base de ese campeonato era Carlos Toro; Héctor Robles, Rodrigo Barra, Manuel Valencia; Mauricio Rojas, Moisés Villarroel, Arturo Sanhueza, Jorge Ormeño, Jaime Riveros; Silvio Fernández y Joel Soto, con apariciones relevantes de Alonso Zúñiga, Rodrigo Núñez, Emiliano Romay, Alex Varas, Rodrigo Valenzuela, José Contreras y José Soto, entre otros, todos comandados por Jorge Garcés.

De todos los nombrados anteriormente, sólo Villarroel, Sanhueza, Ormeño y Riveros, supieron tomar esto como un punto de éxito para seguir creciendo, supieron ir por más en cada temporada tras dejar Valparaíso y nunca dejaron de ser profesionales, manteniéndose siempre entre los mejores del campeonato nacional. Un punto más para sumar aplausos.

Tras dejar el puerto comenzó la etapa en Universidad Católica, donde supo ganarse un lugar muy especial y volverse uno de los favoritos de la hinchada por su entrega en la cancha, donde también supo salir campeón en dos ocasiones (algo muy difícil en la UC, seamos sinceros) en los campeonatos más épicos del club en el último tiempo.

Primero ganó con la UC el Clausura 2005, en una final de infarto frente a Universidad de Chile (Matador Salas en cancha) que se definió en penales, para después ganar el memorable torneo 2010, que fue nuevamente de verdad, con 34 fechas donde los cruzados alcanzaron al Colo Colo del desastroso Cagna que ya se sentía campeón…

O sea, Ormeño es uno de los pocos jugadores que quedaban en actividad que había ganado dos títulos de campeonato largo, algo que sólo figuras como Salas, Cheito Ramírez, Lepe o Riveros han logrado, lo que entrega a Ormeño una estrella más para el aplauso.

Así es como se fueron construyendo los máximos hitos en la carrera de Jorge, un jugador que nunca se vio flojear o trotar en el césped, un tipo que siempre salió de la cancha con la cabeza en alto porque siempre defendió sus colores a muerte, un tipo incuestionable por la hinchada, que además tuvo una adaptación impresionante, siempre fue titular pese a ser dirigido por entrenadores tan diferentes como Socias, Pedro García, el Pollo Véliz, Guillermo Páez, Juan Rivero, Jorge Garcés, Dabrowski, Yuri Fernández, Héctor Robles, Basay y Astorga en Wanderers, mientras que en la UC vio pasar por el banco a Garré, Pellicer, Chemo del Solar, Carvallo, Lepe, Fantasma Figueroa y Pizzi.

Un gran jugador, un gran tipo y por sobretodo un futbolista realmente profesional, que entendió que esto se juega dentro y fuera de la campaña, que el ser futbolista es un placer que se debe cuidar y que por sobretodo respetó a sus rivales y se ganó el respeto de parte de ellos también, incluido el de un colocolino como yo que lo aplaude en su retirada y que espera que desde otra tribuna pueda seguir aportando a nuestro querido futbol nacional.

Mucha suerte Ormeño!!!

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