Hasta cuando se protege a las barras bravas

La agresión que sufrió Marcelo Barticciotto en Colo Colo volvió a dejar en evidencia la mafia y delincuencia que rodea las barras bravas de los clubes nacionales, lo peor de todo es que dejó muchos elementos que dejan la lamentable sensación de que son un grupo auspiciado, protegido por el club, por los dirigentes y usados para sus fines por los mismos. Una verdadera lacra que lo único que hace es alejar a la gente que sí le gusta el fútbol del estadio.

Se han vuelto un problema de proporciones que parecía haber desaparecido al no ser protagonistas constantes de los noticiarios los fines de semana, pero al parecer su organización llegó a puntos en que se cuidan de eso y cumplen con las funciones que quienes los financian, apoyan y dejan entrar al estadio gratis les encomienden, o acaso alguien cree que personajes líderes de la barra van y compran su entrada… no seamos ilusos, reciben permiso e incluso en algunos medios han asegurado que un sueldo de parte de los clubes, que los presentan como trabajadores de la institución con cualquier función.

Para colmo este grupo de sinvergüenzas y mafiosos con sus actitudes lo único que hacen es alejar al público que sí le gusta el fútbol y que quiere disfrutar del espectáculo en familia, un ejemplo muy claro es que tras la agresión en contra de Barticciotto en el Monumental, Colo Colo jugó contra Palestino y fue muy poca gente, todos saben que si hay algo peor que una pelea de barras de clubes es una de facciones internas en la barra, incluso en las redes sociales se trató de hacer una campaña de ir al codo sur del Nacional en rechazo de los actos violentos, pero muy poca gente se atrevió a ir en contra de la denominada “barra oficial”, algo que puede resultar muy peligroso, basta con ver el ejemplo de la UC, Los Cruzados hicieron la vida imposible a la barra Los Disidentes que uso el codo norte de San Carlos por un tiempo, hasta que lograron que desapareciera.

En ADN Radio Roberto Bruna analiza el tema, efectúa un reportaje en el que expresa el aprovechamiento que grupos de inadaptados sociales hacen de estos grupos denominados barras bravas y en él se escucha la lamentable, desafortunada y cómplice declaración del actual presidente de Colo Colo, Guillermo Mackenna, quien dice “no creo que erradicar las barras bravas sea la solución”, cómo no va a ser la solución, o acaso no ha visto que en el Monumental existen por los menos tres barras más que se organizan de forma alegre, tranquila, van con sus hijos, disfrutan del partido, cantan, alientan, gritan y compran su entrada como cualquier gente que quiere apoyar a su club.

Harold Mayne-Nicholls decidió dejar fuera a las barras bravas de los partidos de Eliminatorias y lo logró, o sea, no es imposible que se deje de tener presente al único grupo de personas que en el estadio de fútbol tiene permitido tomar alcohol fumar marihuana. Es de esperar que los directorios de los clubes grandes se den cuentan que deben de dejar de apoyar a estos grupos, ya que un día se les van a ir de las manos y ahí sí que van a tener un inconveniente ¿o acaso los dirigentes no son capaces de hacer su gestión sin el apoyo de las barras bravas?, si es así, estamos en un problema.

Son un espectáculo en varios partidos, pero para dar ese espectáculo no es necesario que en torno a ellos exista una organización violenta que aleja a la familia de los estadios y que es llevada por verdaderos matones.

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