La FMF y la Conmebol no se contagiaron

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El virus AH1N1 generó una cadena de sucesos en la Copa Libertadores que terminaron con la renuncia de los equipos mexicanos a todos los campeonatos organizados por la Conmebol, es decir, Libertadores, Copa Sudamericana y Copa América. ¿Medida extrema?, ¿medida adecuada?, al parecer todo depende del lado en que se mire, pero queda la sensación de un manejo poco diplomático de parte del organismo sudamericano.

Todo partió con el malestar de parte de las Chivas en Viña del Mar cuando enfrentaron a Everton, en dicha ocasión los jugadores decían sentirse discriminados por el tema de salud que se vivía en México. Extraño ambiente al cual contribuyó el jugador tapatío Héctor Reynoso al efectuar una acción que avergonzaría hasta al más naco de los nacos de las tierras aztecas. La imagen lamentablemente dio la vuelta al mundo y fue justificada por el desatinado y ordinario jugador como una respuesta a “las discriminaciones en contra de nosotros”.

Guadalajara y San Luís lograron pasar a segunda fase, las Chivas debían enfrentar a Sao Paulo, mientras que San Luís jugaría contra Nacional de Montevideo. Los cuadros sudamericanos manifestaron sus reparos para jugar de visita e incluso expresaron su deseo de no ir a México, ante eso, la Federación Mexicana de Fútbol Asociación A.C. (FMF) manifestó que las medidas pertinentes serían tomadas para que pudieran efectuarse los partidos sin problemas.

Tras eso, comenzaron una serie de idas y vueltas, declaraciones de autoridades tanto de los clubes involucrados como de las federaciones y de la propia Conmebol, se buscaron nuevas sedes pero no se llegó a un acuerdo, hasta que el organismo sudamericano decidió que las distintas series (Guadalajara – Sao Paulo y San Luís – Nacional) se definirían en un solo partido en la parte sur de América. Los mexicanos se indignaron.

Hay aspectos desde el punto de vista comunicacional que no se pueden obviar. La FMF mencionó que garantizaba seguridad a los equipos visitantes, al mismo tiempo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) manifestaba su preocupación por la propagación de la enfermedad y el fútbol en México se desarrollaba sin público, escenario que daba validez a las dudas de uruguayos y brasileños.

La decisión de jugar la eliminatoria en un sólo partido se podría entender como una medida de la Conmebol para que los cuadros mexicanos queden fuera, así se sacarían la piedra del zapato en futuras fases, situación que quizás podrían haber planteado de otra forma más transparente y sincera, habría sido más digno comunicar que en México no se juega y en caso de no ser aceptada la medida por los cuadros aztecas, su continuidad en el torneo se frenaba.

Así, se hubiera evitado que la FMF y la Conmebol se alejaran, dejando a ambas instituciones dañadas. Los cuadros mexicanos pierden mucha vitrina, sus jugadores pierden roce internacional y partidos de alto nivel, mientras que la Confederación Sudamericana puede llegar a perder mucho auspicio, ingresos y una buena relación con un mercado deportivo bastante atractivo gracias a su potencial económico.

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