Por acá no pasó ni el viento

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Hace tiempo que Everton no es un equipo fácil de vencer, no porque tenga un juego muy vistoso y grandes jugadores, sino porque tácticamente es muy aplicado, con un sistema que incomoda a cualquier equipo, armado para destruir y cuando es necesario y se puede hacer daño, en el juego trabado está lo suyo. Algo de lo que Acosta sabe mucho.

La U tuvo unos primeros minutos de gran rendimiento y de buen ritmo, a los 8’ (PT) Edson Puch abrió el marcador tras recibir el rebote de un cabezazo que Olivera mandó al palo, pero dos minutos antes que terminara la primera fracción, Diego Ramírez puso el empate aprovechando una mala salida azul. En el segundo tiempo Everton llevó el juego a su ritmo y tuvo algunas ocasiones, pero después de los 20’ (ST) los locales retomaron el fútbol de los primeros minutos y se generaron innumerables oportunidades de gol, pero Dalssaso tuvo una noche inspiradísima y puso una pared infranqueable para los universitarios hasta que el discreto arbitro Osorio puso fin al partido.

El resultado en la noche ñuñoína tuvo dos personajes claves, El Bueno y El Malo, ambos en el lado viñamarino.
El Bueno: Gustavo Dalssaso. Viene hace tiempo demostrando que ha sus 32 años está totalmente vigente y pasando por uno de sus mejores momentos en el país. Contra la U no fue la excepción y simplemente no dejó ni pasar el viento por su arco.
El Malo: Sebastián Roco. Su misión era que Olivera no convirtiera y lo logró pero cometiendo una cantidad de burdos penales que Osorio no marcó. Sin duda uno de los grandes peleadores de cachacascán de nuestro fútbol.

Con goles, con grandes atajadas, con penales no cobrados, con ritmo de juego. Este partido ha sido uno de los más emocionantes y entretenidos de lo que va de campeonato.

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