El honorable Estadio Azteca

En América los recursos para el fútbol no son tantos como en Europa, por ello los estadios se mantienen en el tiempo y se convierten en verdaderos monumentos relacionados con la historia de la Copa del Mundo. Uno de ellos es especial y único, el Estadio Azteca.

El campo de juego ubicado en la Calzada de Tlalpan 3465, en la colonia de Santa Úrsula, en México, ha sido sede de dos campeonatos del mundo, de dos finales históricas y ha visto como los espectadores se han deleitado con la magia de Pele y a Maradona.

En el año 1970 la final fue protagonizada por Brasil e Italia, el scratch tenía un equipo realmente invencible, los once que salieron al campo en dicha ocasión fueron: Felix, Brito, Piazza, Carlos Alberto, Clodoaldo, Jairzinho, Gerson, Tostao, Pele, Rivelino y Everaldo. Mientras que Italia tuvo a Albertosi, Burgnich, Facchetti, Cera, Rosato, Bertini, Riva, Domenghini, Mazzola, De Sisti y Boninsegna.

El marcador final fue de 4 – 1, Pele a los 18 minutos, Boninsegna a los 37 para la azzurri, Gerson aventajó al scratch a los 66, Jairzinho a los 71 y Carlos Alberto a los 86. Así Brasil celebró en el Azteca una nueva copa.

La otra gran final en el estadio mexicano fue protagonizada por Argentina y Alemania en el año 1986.

Los albicelestes dispusieron de una oncena conformada por Pumpido, Batista, Brown, Ruggeri, Enrique, Burruchaga, Giusti, Cuciuffo, Maradona, Valdano y Olarticoechea. Por su parte Alemania salió con Schumacher, Briegel, Brehme, Forster, Eder, Berthold, Magath, Matthaeus, Jakobs, Rummenigge y Allofs.

El partido estuvo lleno de emoción, primero con el gol anotado por Brown para Argentina al minuto 23, posteriormente a los 55 Valdano logró el 2 – 0, parecía que todo estaba listo para Maradona y sus compañeros, pero a los 74 Rummenigge sembró la ilusión teutona, la que explotó cuando Soller, que había remplazado a Allofs, logró el empate.

El 2 – 2 estremeció a los 114 mil espectadores presentes en el Estadio Azteca, parecía que los tiempos extras se jugarían, pero una escapada de Burruchaga estableció el definitivo 3 – 2 que entregó la copa a Argentina.

Esos son sólo dos de los placeres que ha tenido el monumental Estadio Azteca, Maradona y Pele en todo su esplendor y campeones del mundo.

Ojalá nunca sea demolido para construir otro recinto ahí, que nunca desaparezca y que la historia del fútbol se siga escribiendo en su interior.

Bitácora, A días del Mundial

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