El Fantasma y Azul Azul no aprendieron nada del pasado

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Lo primero que dijo cuando llegó a Universidad de Chile fue que si no lograba una copa, a fines de 2013 tomaría sus cosas y se iría. ¿A quién le podía extrañar? Fiel a su estilo –frontal, ególatra y polémico- Marco Antonio Figueroa entregaba sus primeras declaraciones como entrenador de “La U” y no se guardó nada frente a la prensa.

Pero al igual que muchas figuras públicas que quedan presas de sus palabras, finalmente el “Fantasma” se quedó en “La U”, a pesar de que no logró el torneo nacional –más bien estuvo bastante lejos- y que sólo consiguió el objetivo de llegar a un torneo internacional. En estricto rigor llegó a la pre-Libertadores como Chile 3, aunque se le debe conceder que a fines de 2013 el equipo dio muestras de recuperación y de buen juego; nada para enloquecerse, pero al menos logró superar las llaves de la “liguilla” frente a Palestino e Iquique con claridad y autoridad.

Cuando los directivos de U. de Chile pensaron en Marco Antonio Figueroa como el reemplazante de Darío Franco, en el fondo apostaban a lo mismo que cuando contrataron a Jorge Sampaoli: un entrenador con un juego ofensivo, trabajador, no tan costoso -como uno de renombre internacional- y que conociera el medio local. Otro requisito era que estuviera hambriento de títulos.

No todos los finales pueden ser tan felices como el de “Don Sampa”, ni más ni menos que el actual entrenador de la Selección Nacional, quien también estuvo muy cuestionado cuando arribó a dirigir la escuadra azul; pero la dirigencia lo mantuvo y luego vendría la hazaña conseguida frente a Católica en el Apertura de 2011 y la historia que todos conocemos.

Cuando se fue, el estratega de la “Roja de Todos” recomendó a Franco porque imprimía, al igual que él, un juego vertiginoso a sus equipos; finalmente el cordobés nunca estuvo cerca de igualar a su compatriota. Consiguió ganar la Copa Chile frente a Católica (buena parte de la campaña la hizo Sampaoli) y nada más. A pesar de las dudas porque no le sacaba trote al equipo, Darío Franco fue ratificado para seguir a cargo del primer equipo en el segundo semestre de 2013. Finalmente, pocas semanas después, la dirigencia de Azul Azul optó por despedirlo cuando se conocieron graves casos de indisciplina en el hotel donde el plantel se alojaba para un disputar un partido amistoso en Temuco.

El fierro caliente lo agarró Marco Antonio Figueroa. Sabía a lo que venía; era un plantel que él no había conformado y que necesitaba con urgencia recobrar el protagonismo que logró en las temporadas 2011 y 2012 (primer semestre). Por su parte, los dirigentes estaban trayendo a un conocido local –no pueden acusar desconocimiento-: un entrenador polémico, con experiencia, con buenas campañas, pero sin títulos.

Marco Antonio Figuera repitió los mismos errores del pasado y volvió a salir por la puerta trasera del club que estaba a su cargo. Al igual que en Católica, Everton o Cobreloa, el “Fantasma” tuvo problemas mediáticos con los principales símbolos del equipo, sumado a escándalos con la prensa (el emblemático enfrentamiento con Solabarrieta) y los jugadores jóvenes tuvieron poca o nula acción. De acuerdo con lo expresado por Johnny Herrera, el DT trabajaba muy bien durante la semana; se trata de una materia que sólo la interna del plantel conoce, aunque Luciano Palos decía todo lo contrario de su paso por Cobreloa. Lo cierto es que los tempranos malos resultados en el Clausura 2014 terminaron con la paciencia de los hinchas.

Por otro lado, Azul Azul por segunda vez consecutiva queda con el primer equipo a la deriva. El directorio tiene plena responsabilidad y aunque se jactabade que, a diferencia de su archirrival (Colo Colo), ellos respetaban los procesos y no tenían rotación de técnicos, la verdad es que van por las mismas. Los que más han permanecido fueron Arturo Salah (un año y medio), Gerardo Pelusso (un año) y Jorge Sampaoli (dos años). Los pasos de Sergio Markarián, José Basualdo y Darío Franco fueron breves (el del uruguayo fue el único feliz); ahora se debe agregar a Marco Antonio Figueroa.

Recientemente, cuando Chile (dirigido por Sampaoli) debía enfrentar a Paraguay (dirigido por Pelusso) y Perú (dirigido por Markarián), José Yuraszeck decía orgulloso que los últimos técnicos de “La U” estaban a cargo de las selecciones de nuestro continente. ¿De qué se podrá jactar ahora?

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