El adiós de Arturo debió haber sido antes… y mejor

Finalizó la aventura blanca de Sanhueza, el ahora ex capitán albo terminó su vínculo con Colo Colo de forma adelantada tras una temporada conflictiva y con más presencia en el banco que en la cancha, sin duda un final amargo que no contó con la voluntad del jugador ni con el deseo de la dirigencia de buscar otro camino, incluso la hinchada seguramente no lo extrañará en la oncena titular. Pudo ser distinto, pero al parecer nadie quiso ceder.


Cinco años cumplió Arturo Sanhueza en el Monumental, logró seis campeonatos nacionales y se volvió un símbolo del cuadro popular, pero sus virtudes en la cancha y sus características que lo erigieron como uno de los mejores volantes de Chile fueron desapareciendo, a los 30 años físicamente no tuvo una buena respuesta y eso se tradujo en un visible aumento de peso, en una serie de movimientos más lentos y en una imprecisión en sus pases, pero pese a la merma de cualidades el capitán siguió jugando en la misma posición pero lo que es peor trató de seguir jugando de la misma forma y simplemente no pudo.

La madurez de un jugador implica no sólo llegar a su mejor punto como futbolista desde el punto de vista físico y técnico, implica también darse cuenta cuando algo cambia, tener la capacidad de adaptar el juego a las evoluciones que temporada tras temporada se va teniendo, Arturo nunca fue capaz de reordenar su estilo de juego, siempre siguió tratando de ser el lanzador, el que presionaba y el que no tenía problema en salir corriendo a un rival, pero esas funciones exigían mucho y cada vez tenían menos respuesta, y para colmo varios partidos importantes dejaron en evidencia su falta de ritmo que en rigor no era eso, más bien era el tratar de seguir jugando como si tuviera 23 o 26 años y por eso quedaba al debe.

Ahora el romance terminó, Sanhueza deja Colo Colo tras un año complicado con Cagna, tras temporadas extrañas por su confuso rol en el camarín, por su lamentable rendimiento sobretodo en el ámbito internacional y por sus por decir lo menos “extrañas” declaraciones. Pudo haber sido distinto, pero ni el jugador cambió, ni la dirigencia, ni Cagna, nadie buscó un nuevo escenario, quizás nueva posición, nuevo contrato con cláusulas de salida o un sinceramiento desde el banco en torno al estilo de juego del volante.

Una pena ver como un símbolo dejó el club en el cual estuvo años, donde fue muy querido y donde lamentablemente nunca se respetó el paso de tiempo, Sanhueza pudo haber pasado mucho años en Macul, pero como estaban las cosas desde hace un par de temporadas, quizás incluso el adiós se demoró más de la cuenta.

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