Damián Díaz, el cerebro cruzado

Llegó en julio del año pasado sin grandes aspavientos a Universidad Católica, precedido de una buena campaña en Rosario Central y en una casi nula participación en Boca Juniors con sólo tres partidos jugados. Pero se demoró poco en demostrar lo desequilibrante que es en el medio campo cruzado.

El jugador rosarino es el émbolo del equipo, dueño de una habilidad que le permite encarar a las defensas contrarias y al mismo tiempo tiene por momentos características de un 10 clásico, con una clara visión de juego y buen habilitador, aunque lo suyo no son los pases de 40 metros al pie del delantero, sino romper la línea defensiva con habilitaciones mas cortas.

Anoche en Santa Fe contra Colón, Díaz manejo los tiempos del equipo y con Mirocevic, su compañero del mediocampo, sin un gran rendimiento, hizo que el argentino desdoblara esfuerzos y se moviera por todo el medio de la cancha, bajando a recuperar balones, poniendo velocidad y pausa al juego y dando pases gol a sus compañeros.

Sin duda se ha transformado en una pieza clave en Universidad Católica, pero también podría generar una dependencia del equipo en el y que todo balón tenga que pasar por sus pies, lo que generaría la falta de variantes y la necesidad que Díaz mantenga siempre un buen nivel y aunque estamos hablando de un muy buen jugador, eso es imposible y se necesita de 10 más para ser los mejores.

Damián Díaz nació el 1 de mayo de 1986.

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