Saquen la champaña, pero no la descorchen

chile

Estaba invicto, estaba primero, estaba confiado… estaba equivocado. El equipo paraguayo no pudo con la supremacía de Chile en el campo de juego. La roja dominó a su rival durante todo el partido, marcó lejos del arco propio, recuperó rápido el balón, no se lo mostró a los guaraníes y como siempre, jugó al ritmo que Bielsa le pide, como si jugara de local y necesitara meter diez goles. El elenco nacional llegó al gol tempranamente, con un tiro cruzado de Matías Fernández a los 13’ (PT) y un cabezado en la línea del arco de Humberto Suazo a los 6’ (ST) tras un centro de Beausejour.

Independiente de la lógica euforia que existe por este partido, queda una sensación que va más allá de esa pasajera alegría, un profundo placer de que por fin se está trabajando de manera seria tanto a corto como largo plazo, que los triunfos no son producto del azar o de un gol de rebote, todo lo que está pasando en la cancha y principalmente en el fútbol chileno es producto de la planificación.
Los goles de Suazo no sólo nos hacen avanzar en la tabla, sino que se traducen en una Liga Femenina de Fútbol; un pase de Fernández no es solamente una posibilidad de gol, sino mejores condiciones de trabajo para las selecciones menores; cuando Carmona se barre, no sólo detiene un ataque, sino que le da la posibilidad a un equipo de Punta Arenas participar en la Copa Chile. Los cambios están ocurriendo y parece que para quedarse y en eso tienen responsabilidad Mayne Nicholls y Bielsa.

Sudáfrica parece a la vuelta de la esquina, Ciudad del Cabo o Durban están al alcance de la mano, pero aún no las tocamos. Sin embargo estemos tranquilos, porque al fin se siente en el aire un aroma a que se está en el camino correcto, que al fin tenemos un equipo y no un grupo de adolescentes deseosos de televisión y farándula. Jugadores, que de la mano de Bielsa, Berizzo, Bonini y muchos más, se hacen más hombres día tras día.

Estamos felices por el triunfo sobre Paraguay, pero ya hay que pensar en Bolivia, que no será fácil, nada de triunfalismos y abrazos antes de tiempo que ya le sacaron un empate a Brasil en Río de Janeiro. Pero más que nunca podemos confiarnos que las cartas están de nuestro lado, así que tengan la champaña bien helada, pero no la descorchen hasta que los jugadores y Bielsa digan lo contrario.

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