Así lo veo yo

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Los partidos nocturnos tienen este problema: tenemos que esperar todo el día para, por fin, escuchar el pitazo y empezar a disfrutar o sufrir del partido.

Para quemar los minutos que faltan de aquí a las 20:30, les propongo una mirada de lo que a partir de mi experiencia, creo que será lo que veremos en el Estadio Nacional.

Partamos por Uruguay. Uruguay no es el mismo equipo que terminó cuarto en Sudáfrica ni tampoco el que se coronó campeón en Argentina. sin Forlán y sin Suárez, los celestes pierden uno de los factores que hicieron la diferencia en esos campeonatos.

¿Cavani? El delantero del PSG no ha hecho un buen torneo, está en deuda y lo sabe. A esto se agrega el manto de incertidumbre que instaló el accidente de su padre y que su madre se encargó de aclarar. ¿Resultado? Cavani lo único que quiere es hacer un gol para dedicárselo a su padre. Ojalá que Bravo no sea la víctima de turno.

No hay que olvidar que los uruguayos nacieron con el libro de la maña debajo del brazo. No se malentienda, por favor. Con maña me refiero a todas aquellas prácticas como demorar el reinicio del juego, palabrear más de la cuenta al árbitro, a los rivales, hacer gestos a la tribuna y así, un largo etcétera que se vuelve enfermizo cuando se es rival.

Uruguay además se jacta de un históricamente poderoso juego aéreo. El estandarte de esta arma es el central Diego Godín, cuyo cabezazo ha brillado en Mundiales y hasta en la final de la Champions League.

Por último, en un repaso somero del rival, no se puede soslayar la presencia del Maestro Tabárez. Su apodo, más allá de su profesión de origen, no es baladí. El ex DT de Peñarol, Boca o el AC Milán tiene una bien ganada fama de líder, motivador y estudioso. Más aún, los últimos amistosos entre ambos, harán que este partido sea como una especie de película que ya hemos visto antes.

Chile en cambio, viene encumbrado. Fue, objetiva y subjetivamente, el mejor equipo de la fase de grupos, el más goleador, el más vistoso, el que tiene a los mejores jugadores y el que da más espectáculo. Punto a favor para nosotros.

Chile, a diferencia de Uruguay, sí tiene figuras descollantes. Desde Bravo hasta Alexis, pasando por Medel y Vidal, La Roja tiene una columna vertebral de jugadores duchos en estas lides, cuya única deuda deportiva (si es que cabe el concepto) es ganar algo importante con la selección.

Sampaoli no come vidrio, es un DT más sabio y experimentado después del trauma que significó la eliminación de Brasil 2014, de hecho, ayer entrenó penales y si tiene que sacar a un delantero para poner a un defensa lo hará.

Jugar de local, aparentemente, debería ser una ventaja. No sé si eso sea tan cierto en este caso. Mucho se ha hablado de los nuevos hinchas de la selección, del bombo, que las banderas, esto y lo otro. Espero que todo aquel que tenga la suerte de estar en el Nacional esta noche se convierta en un apoyo y no en una presión para los jugadores. No hay un manual, es cierto, pero el sentido común dice que se trata de alentar, de apoyar al equipo. Incluso prefiero una pifia bien sonora, cualquier abucheo o puteada, cualquier cosa menos el silencio. Un estadio en silencio es un oxímoron, algo que simplemente no puede ser.

Espero un resultado apretado, una diferencia de un gol. Creo que gana Chile, sin ir a los penales. Veo un partido consagratorio de Medel, otro buen partido de Vidal y un gol de Alexis. Ojalá no me equivoque, ojalá sigamos avanzando, ojalá lleguemos a la final.

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